Anna Muxi nos habla de «Y todo empezó con un cubata»

Y todo empezó con un cubata

Una novela de Amaranda



«He estado once años sin ver al hombre de mi vida» es algo que se dice pronto, pero no acaba de entenderse nunca. Clara, una de las compañeras de piso de Violeta en Bruselas desde el principio, no puede creer que a ella no la reconozca después de haber sufrido un serio aunque reversible traumatismo craneal producto de una experiencia laboral desagradable y, en cambio, le falte tiempo para llamar a Daniel —doctor Meyer para ella— por su nombre de pila. 

A pesar de la considerable merma física y mental que supone que se te caiga encima un hombre borracho de más de cien quilos y que, además, te acaben despidiendo por ello, Violeta no deja de pensar sin parar en aquel chico rubio de poco más de dieciséis años que le regaló un colgante con una piedra tallada en forma de media luna. Daniel Meyer. El médico que prácticamente le extirpó el corazón en la que reconoce que fue la operación más dolorosa de su vida. El mismo vuelve ahora, once años después, con heridas no menos sangrantes, un divorcio en curso y un miedo visceral que lo obliga a alejarse de todo.


Sinopsis



Y el destino va a encargarle que cuide, como buen médico, ni más ni menos que de la chica de la que se prendó cuando era poco más que un adolescente, y de la que sigue enamorado. Porque el destino de Violeta y Daniel, como el mar, no es un punto fijo en el horizonte: hay brisas, desastres naturales y tormentas que lo afectan y amenazan con hacerlo desaparecer. 

El destino de Violeta y Daniel quedó emborronado, herido de muerte, con el distanciamiento que siguió a la muerte del hermano de este último. Y ambos vuelven a encontrarse, como dos ríos que van a desembocar en el océano a la vez. Más o menos a tiempo, con más o menos violencia. Un tiempo que quedó colgado y ya parece irrecuperable, una violencia que viene de más de un malentendido fruto de más de un silencio. 

Y un sentimiento al que ninguno de los dos quiere poner nombre. Porque da miedo; porque Violeta también ha pasado por el duelo que supone una pérdida desgarradora; porque «para siempre», a estas alturas, suena demasiado a mentira. Sin embargo, el mar no dejará de ser el mejor refugio para quien lo necesite de verdad.


Sobre la autora



Como la madre de Violeta y su equipo, Pilar Escapa Altarriba —conocida literariamente como Amaranda— ha restaurado objetos varios. 

Sin embargo en su anterior Qué fue de nosotros ya adelantaba que los corazones de Daniel y Violeta serían difíciles de arreglar.  Y todo empezó con un cubata y su continuación Una resaca sin fiesta  viene a hacer hincapié en las razones por las que esto es así: recuerda y detalla hechos importantes que forman parte del pasado, cuyo peso en la vida conyugal resulta innegable. 

Ni Violeta ni Amaranda parecen querer parar quietas: una no espera más que a estar recién recuperada de una lesión grave para planear la transformación de una enorme y preciosa casa de estilo modernista en hotel o casa rural, mientras que la otra abrió su primer restaurante con ayuda de su marido y los dos hijos de ambos y poco después inauguró el primer salón de belleza porque, además de haber estudiado Hostelería y Turismo en la Escuela Superior de San Pol de Mar, es peluquera. Por si fuera poco, la leridana de nacimiento no ha tenido suficiente con escribir una novela, para alegría de sus lectores. 

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