Una novela de Lis Meler
Julia Montoliu, cuya llegada al mundo dejó una huella sencillamente imborrable en forma de mancha en el flamante coche que alguna vez habría podido parecer nuevo de su padre, creció entre cazuelas y paisajes teñidos de un azul de ensueño y cargados de recuerdos de una guerra ya pasada, tan cruda y triste como todas.
Era una sencilla niña de poco más de diez años, cuya querida abuela Cesca quiso pero no pudo ver convertida en una vibrante mariposa antes de partir a mejor vida. Una partida que trajo un eclipse parcial a su vida que, inspirado por el encomiable desarrollo físico de su hermana Miranda, le negó una luz muy necesaria.
Una niña poco habladora que a menudo se escapaba para ir en busca de su amigo azul, un mar que llevaba en los ojos y que no la ignoraba cuando paseaba junto a la adolescente pelirroja que muchos comparaban con la actriz Ava Gardner.
Una chica sencilla que, de un plumazo, debió empezar a fingir que no lo era porque quiso quedar bien con Santiago Cardelús, un futuro abogado de buena familia que no dudó en pedir un sofisticado cóctel por y para ella, en vez de su simple cerveza de siempre.
Sinopsis
A ese cóctel le siguieron muchos vestidos, uno de los cuales de novia, una alianza cuya inscripción carecía totalmente de sentido sin la del marido y un anillo de compromiso de belleza irreal cuya composición, aunque se trataba de un calco absolutamente exacto de una sencilla margarita, Julia nunca habría podido permitirse: varias piedras preciosas sobre un gran aro de platino.
Un compromiso que implicaría muchos años de convivencia feliz y afectuosa en una casa tan espaciosa como cinco restaurantes Can Montoliu de Tossa De Mar, con un ascensor para el servicio y otro para los señores de la misma que Julia se acostumbraría rápidamente a usar, salidas con entrañables amigos compartidos, el surgimiento del apellido Cardelús I Montoliu, tragedias terribles, desavenencias familiares, accidentes que unen, sueños truncados y, sobre todo, secretos que pesan más de lo que la devoción más pura puede soportar.
Un compromiso que, como todos en algún momento dado, provocaría que ambas partes pusieran en tela de juicio si es mejor dirigir dicha devoción hacia terceras o terceros o hacia una misma o uno mismo.
Sobre la autora
Como Julia, Lis Meler tiene claro de dónde viene. No esconde que es de Barcelona y que, además de haber estudiado Historia del Arte allí, carrera que completó con un máster en Cultura Histórica, conoce la Casa Amatller que atestiguaría una preciosa pedida de mano que marcaría el principio de la historia del matrimonio Cardelús-Montoliu, o calles emblemáticas de la ciudad como Consell De Cent, donde vivirían los benévolos abuelos maternos de Santi hasta el fin de sus días, aunque tampoco deja que su siempre presente adoración por el Mediterráneo quede eclipsada, y aprovecha los rincones mágicos de la Niza francesa y los de la Costa Amalfitana de Italia para regalarles a sus personajes unas vacaciones inolvidables cuando más las necesitan.
En Italia, donde marido y mujer se adentrarían irremediablemente uno en el alma de la otra, Lis Meler adquirió un bagaje lingüístico y cultural que la ha acompañado desde entonces, gracias al Centro di Lingua e Cultura Giacomo Leopardi de Pesaro.




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