Olvídate del cielo: Grip Lit patrio.

Llevamos un tiempo leyendo, aún sin saberlo, una serie de libros de suspense psicológico, la mar de adictivos, escritos y protagonizados por mujeres. Hasta ahí nada que no nos pasara con Miss Marple.
La novedad estriba en que la narración se ha ido enrevesando, en que el misterio a resolver danza entre lo criminal y lo amoroso y, para mí lo más interesante, en que las mujeres ya no son un elemento desvalido condenado a la victimización, el secretariado o el romance pasivo. Las chicas se abren paso. ¿Quién no ha leído Una buena chica, Perdida o La chica del tren? Pues estabais cayendo en las intrigantes redes de la Gripping Psychological Thriller Literature o, para abreviar, Grip Lit.

En la formulación de la Grip Lit también se incluye una buena cantidad de secretos inconfesables y personajes que sufren graves altibajos emocionales...porque si, los policías también tienen su corazoncito, están deseando amar y tanto crimen les acaba pasando factura personal. Pero algunos asesinos antes fueron víctimas y no les andan a la zaga. 

Con todo esto, en Olvídate del cielo además  nos encontramos con un sesgo de reflexión moral en el que habitualmente se cae cuando el criminal está vengando una injusticia flagrante. Y en esta trama, en el difícil balance entre ley y justicia, el pasado tiene un peso importante: nada existe en el ahora más puro y simple y en ambos lados de la ley se lleva a la espalda un considerable equipaje vital.

En esta ocasión, Rocío López Núñez nos trae un caso de asesinatos en serie que hunde sus raíces y alarga sus tentáculos desde la espesura de los bosques de Iowa, un rincón olvidado por dios y por los hombres, hasta el crudo invierno de Nueva York.

De nuevo, la Gran Manzana juega un papel protagonista en el relato: sus posibilidades de perderse entre la multitud, de moverse sin ser visto, de reinventarse. La geografía humana y física es una jungla que lo mismo te abre los brazos desde la Estatua de la Libertad✱ que se deshace de ti con la discreción de un alcantarillado kilométrico. Así que cuidado con perderse entre sus calles...porque huir es inútil y esconderse, un imposible.




Y aquí os dejamos el Booktrailer



✱ En 1901 se colocaba a los pies de la Estatua de la Libertad los últimos versos del poema El nuevo coloso, de la escritora estadounidense Emma Nazarus (1849-1897). En ella podemos leer:
"Give me your tired, your poor,
your huddled masses yearning to breathe free,
the wretched refuse of your teeming shore.
Send these, the homeles, tempest-tost to me,
I lift my lamp beside the golden door!"

"Dadme a vuestros cansados, a vuestros pobres,
a vuestras hacinadas multitudes que ansían respirar en libertad, 
al miserable rechazado en vuestra rebosante playa.
Enviad a los desamparados, los sacudidos por la tempestad, enviádmelos,
¡Yo alzo mi luz tras la puerta dorada!"

(Para bien o para mal, la traducción es mía)


Pepa España

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